Las Villas de Finca Cortesin, o Cómo Pasar unas Vacaciones en la Intimidad de una Isla Privada con las Comodidades de un hotel 5*

Imprimir


3/5/2019

¿Quién no ha soñado alguna vez con desconectar del mundo en una isla privada? Finca Cortesin, el resort, club de golf y spa de Casares, Málaga, brinda una experiencia parecida en sus villas, concebidas como una serie de exclusivas residencias que permiten traspasar las convencionales fronteras de una habitación de hotel con el confort y los servicios de un 5*.


Ubicadas en un enclave extraordinario de la Costa del Sol, cada una de las villas se alza sobre parcelas de 1.100 a 1800 m², con un espacio interior de 420 a 700 m², jardín y piscina privados y hasta cinco habitaciones.



Los huéspedes pueden elegir entre dos tipos diferentes: “La Reserva de Cortesin”, y “Green 10”. Las primeras, orientadas al sur, cuentan con 420 m2 interiores y cuatro dormitorios en suite. Las segundas, situadas entre los hoyos 9 y 10 del campo de golf, con una superficie interior de 600 a 700 m2 y 5 dormitorios en suite, disfrutan de espectaculares vistas al golf y Sierra Bermeja. En ambos proyectos las villas disponen de amplios salones, cocinas totalmente equipadas, alturas de techo de hasta 5,5 m y enormes ventanales que posibilitan una gran conexión con el porche y el cuidado jardín. Las terminaciones son de altísima calidad con solados de mármol Traverino, carpintería interior de madera maciza, aire acondicionado independiente por habitaciones y suelo radiante.



Del diseño interior se han ocupado Ana y Cristina Calderón, responsables también de las suites del hotel.

Las villas han sido ideadas para satisfacer los estándares de excelencia propios de un alojamiento de lujo, sazonados con los beneficios premium de uno de los mejores hoteles de España. Estos servicios varían en función del tipo de villa elegida, si bien todas tienen características de hospitality en común, tales como conserjería las 24 horas, desayuno diario en El Jardín de Lutz, servicio de limpieza dos veces al día o acceso gratuito al spa y al área termal del hotel, sin olvidar el servicio de dos horas diarias de babysitting ni el diagnóstico facial o corporal en el spa. Bajo demanda, los clientes disponen también del servicio de hacer y deshacer las maletas o pueden darse un capricho gastronómico con un chef y camareros privados a su disposición.