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kimpton los monteros

Behind the Aesthetic – El Equipo Creativo

Desde su estudio en Barcelona, El Equipo Creativo ha sabido posicionarse como un referente en el diseño de interiores aplicado a la hotelería de alta gama. Su capacidad para transformar espacios en experiencias sensoriales se refleja en proyectos que equilibran personalidad, coherencia y una visión contemporánea del lujo. En esta conversación, el estudio comparte las claves detrás del nuevo Kimpton Los Monteros Marbella, y reflexiona sobre cómo el diseño puede influir —y emocionar— a quienes cruzan el umbral de un hotel con alma.

Kimpton Los Monteros acaba de abrir sus puertas con una propuesta estética vibrante, atrevida y a la vez muy elegante. ¿Cómo abordasteis el reto de reinterpretar un hotel histórico desde una mirada contemporánea y con el sello Kimpton?

El reto era apasionante: partir de un edificio icónico de los años 70, muy presente en la memoria colectiva de Marbella, pretendimos proyectarlo hacia el futuro sin que perdiera su esencia. Nuestra estrategia se basó en reivindicar su arquitectura original —con sus geometrías retro, sus plataformas escalonadas, su luz filtrada— y a partir de ahí introducir un lenguaje contemporáneo que conectara con el lifestyle de la marca Kimpton, con quien ya habíamos trabajado previamente y conocíamos bien. Incorporamos referencias locales como cerámica artesanal, vegetación mediterránea o murales inspirados en Picasso, originario de Málaga, para crear una narrativa visual que hablara de Andalucía sin recurrir a clichés. El resultado logrado es un equilibrio entre sofisticación, atrevimiento y autenticidad.

En el sector del lujo, el diseño juega un papel clave en la percepción del huésped. ¿Qué elementos creéis que marcan hoy la diferencia en un hotel de lujo desde el punto de vista del interiorismo?

Hoy el lujo ya no se mide solo por materiales de coste elevado o acabados impecables. Se mide por cómo te hace sentir un espacio. En ese sentido, creemos que la diferencia la marcan los detalles que apelan a las emociones: la forma en que entra la luz, la calidez de los materiales, la coherencia del relato estético. Todo esto construye una experiencia que es lujosa, no por ostentosa, sino por su capacidad de emocionar.

Cada vez se habla más de lifestyle hospitality. ¿Cómo se traduce ese enfoque en términos de diseño? ¿Qué buscan hoy los huéspedes en ese tipo de espacios?

El enfoque lifestyle implica crear espacios que no solo alojan, sino que invitan a quedarse, a relacionarse, a formar parte de un lugar. Eso se traduce en diseños más flexibles, sociales, sensoriales y con una fuerte carga identitaria. En Kimpton Los Monteros lo abordamos creando ambientes que se transforman a lo largo del día —como Azul Bar, que pasa de refugio luminoso a epicentro social—, y zonas híbridas donde el límite entre lo público y lo privado es difuso. Hoy los huéspedes buscan autenticidad, conexión local y experiencias memorables, y el diseño tiene que facilitarlo.

kimpton los monteros

Cada uno de vuestros proyectos tiene un aire singular. ¿Cómo conseguís que cada hotel tenga una identidad única sin perder coherencia como estudio?

Nuestra coherencia como estudio no se basa en repetir fórmulas, sino en tener un método narrativo muy claro. Siempre partimos del lugar, de su historia, de su cultura, y dejamos que eso guíe las decisiones estéticas y espaciales. Así, cada proyecto tiene una identidad propia porque nace del contexto, pero todos comparten una mirada artística, una atención extrema al detalle y una intención de emocionar. Más que una firma visual, lo que buscamos es una voz coherente que se adapta a cada historia sin perder nuestra esencia.

¿Cuáles diríais que son las claves para crear una experiencia sensorial completa a través del diseño en un hotel de lujo?

Una experiencia sensorial se construye desde lo tangible y lo intangible. La luz natural, las texturas, los colores, los sonidos, incluso los olores: todo influye. En un hotel de lujo, el reto está en combinar estos ingredientes con sutileza para que nada resulte forzado. En Kimpton Los Monteros, por ejemplo, trabajamos con cuidado el layout para crean distintos niveles de intimidad, usamos materiales cálidos y naturales, y propusimos murales y composiciones artísticas que despiertan la curiosidad. El lujo, al final, es poder conectar con los sentidos sin saturarlos, provocar emociones sin gritar.

¿Hasta qué punto el diseño puede influir en la percepción que un huésped tiene del servicio o del valor del hotel?

Muchísimo. El diseño es el primer lenguaje que habla con el huésped incluso antes de que entre en contacto con el personal del hotel. Un espacio bien diseñado predispone a la confianza, a la comodidad, a la conexión. Puede amplificar la percepción de calidad, de atención al detalle, de cuidado. Un huésped que entra en un lobby con una atmósfera envolvente y coherente ya percibe valor, aunque aún no haya probado el servicio. En ese sentido, el diseño no es un decorado, es una parte activa de la experiencia y del relato del hotel.

el equipo creativo

Lucas Echeveste Lacy, Natali Canas del Pozo y Oliver Franz Schmidt

Fotografías: KImpton Los Monteros Marbella


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