Casa de las Flores, una forma de habitar Lanzarote
En una casona de 1785 del centro histórico de Teguise, Gigi de Vidal y Óscar Cubillo han construido un proyecto a la medida de su propia manera de entender el arte, la arquitectura, el diseño, la hospitalidad y la isla. Cinco habitaciones, un estudio creativo al otro lado de la calle y una Lanzarote que empieza a descubrirse antes incluso de llegar.
Cuando Gigi de Vidal y Óscar Cubillo encontraron en Teguise el edificio que terminaría convirtiéndose en Casa de las Flores – Hotel Boutique Lanzarote, llevaba allí desde 1785. Antes de pensar en habitaciones, servicios o interiorismo decidieron escuchar lo que ya existía: los techos, la piedra, la madera, las paredes irregulares, la luz. “Para nosotros lo importante era regresar la vivienda a su estado original y, a partir de ahí, crear un hotel”, explica Gigi.


Casa de las Flores abrió en agosto de 2022 con solo cinco habitaciones y suites —El Patio, El Balcón, La Salita, El Cuarto y El Gabinete—, cuyos nombres recuperan los usos que aquellos espacios tuvieron cuando eran una vivienda. Esta escala permite algo cada vez menos frecuente en hotelería: que quienes idearon el lugar sigan estando detrás de él. Reciben, conversan, recuerdan cómo toma el café un huésped o qué dejó en el plato la mañana anterior. Los gestos pequeños importan. Quizá porque son precisamente los que hacen que un lugar resulte propio.
También los grandes. Óscar llegó al proyecto después de años trabajando en la gran hotelería, con la voluntad de volver a preguntarse para qué servían algunas de sus convenciones. Gigi, artista y directora creativa, abordó el espacio desde otro lugar. Cada decisión —qué conservar, qué añadir, qué quitar— fue discutida por ambos: desde la presencia de una televisión hasta la ausencia de minibar o escritorio, pasando por las sábanas, la iluminación o la manera de recibir.


El arte participa de esa misma lógica. No llegó después para ocupar las paredes. Pinturas, tapices, esculturas y piezas creadas por Gigi específicamente para Casa de las Flores conviven con obra de otros autores y continúan, literalmente, al otro lado de la calle: frente al hotel se encuentra SECA Studio, el espacio desde el que desarrolla su práctica y trabaja con otros artistas. “Casa de las Flores es un proyecto que entiende el arte como una forma de habitar un lugar”, resume.
Algo parecido sucede cada mañana alrededor de la mesa. El desayuno se compone de seis pases diferentes, preparados al momento y cambiantes, servidos en una vajilla pintada a mano por Nuria Blanco. No hay buffet. Tampoco una sucesión interminable de opciones. La idea es más sencilla: dejarse llevar, dejarse sorprender y volver al día siguiente.
Pero Casa de las Flores no termina en el hotel.
Diez días antes de llegar, cada huésped recibe en su idioma Experimenta Lanzarote, una selección de lugares, personas y propuestas que permite empezar a imaginar el viaje: bodegas, artesanos, restaurantes, arquitectura, cultura, senderos, mar. Ya en la habitación, un iPad reúne esa misma mirada sobre la isla en forma de mapas, direcciones y recomendaciones.
“Un hotel tiene que ser una embajada de lo que hay fuera”, sostiene Óscar.
Por eso Casa de las Flores no pretende retener a quien se aloja en ella. La estancia es solo el punto de partida. Teguise, La Geria, Famara, los talleres, las bodegas, los restaurantes y el paisaje continúan una conversación que comenzó dentro. No se trata de entregar al visitante una lista de cosas que hacer, sino de compartir aquello que Gigi y Óscar mostrarían a alguien que llega a Lanzarote de su mano.


Cuatro años después de la apertura, esta manera personal de hacer las cosas ha encontrado a sus huéspedes. Viajeros de distintos países, arquitectos, diseñadores, fotógrafos y personas para las que mirar forma parte del viaje han ido pasando por sus cinco habitaciones. Casa de las Flores sigue siendo pequeña por decisión y personal porque no sabría ser de otra manera.
“Quizá ese sea el mayor privilegio de este proyecto”, dice Gigi, “acompañar a quienes descubren Lanzarote desde otra mirada”.
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