Behind the Aesthetic – Ilmiodesign
Ilmiodesign ha firmado algunos de los proyectos hoteleros más estimulantes de la escena contemporánea. Su enfoque narrativo, cuidado por el detalle y fusión entre estética y funcionalidad han hecho de este estudio un referente en la creación de espacios con identidad. Conversamos con su equipo a propósito de su último trabajo, The Chemist Club Hotel, para conocer su visión del diseño en el sector del lujo, la integración de tecnología, la importancia del storytelling y cómo lograr que cada hotel tenga alma propia.
The Chemist Club Hotel es un proyecto con una fuerte carga conceptual. ¿Cómo abordasteis el reto de crear un espacio tan singular sin perder la funcionalidad hotelera?
El concepto y la funcionalidad pueden ir perfectamente de la mano, y en este proyecto quisimos demostrarlo claramente. Habiendo sido el edificio sede de un club de química, el storytelling estaba claro desde el inicio: queríamos reflejar esa historia y carga conceptual en cada rincón del hotel. La clave fue integrar esa fuerte carga conceptual sin que la funcionalidad se viera comprometida en absoluto. Desde el principio, trabajamos en crear espacios que reflejaran la identidad del concepto, pero que al mismo tiempo fueran prácticos, cómodos y eficientes para su uso diario. La idea fue que cada elemento conceptual aportara valor añadido y que la experiencia del huésped fuera auténtica.
¿Qué papel juega el storytelling en vuestros proyectos hoteleros? ¿Cómo conseguís dotar de alma y carácter único a cada uno?
El storytelling es fundamental en nuestros proyectos hoteleros, ya que creemos que cada espacio debe reflejar su propia historia y alma. Nos apoyamos en las características del lugar y sus singularidades para crear un concepto que transmita esa esencia de manera auténtica. De esta forma, conseguimos dotar a cada proyecto de un carácter único y lleno de vida.
Habéis trabajado con distintas marcas y tipologías de hoteles. ¿Cómo conseguís adaptar vuestra visión creativa al ADN de cada enseña sin perder identidad propia como estudio?
Es una excelente pregunta. Desde la fundación de nuestro estudio, decidimos que estéticamente no debíamos seguir una sola línea narrativa. Creemos que la verdadera riqueza de cada proyecto reside en ofrecer una respuesta estética exclusiva, adaptada a las necesidades y la identidad de cada cliente. Por esto, nos definimos como un estudio ecléctico y camaleónico.
Nos sentimos cómodos diseñando desde un hotel todo rosa inspirado en Miami y la mítica calle Ocean Drive, como es nuestro proyecto Paradiso en Ibiza, hasta un hotel inspirado en la tradición y sofisticación de los trenes de los años 20 y su atmósfera elegante, como es el Royal Hideaway de Canfranc.
El hilo conductor en todos nuestros proyectos es el uso audaz y singular del color, una atención minuciosa a los detalles y una iluminación cuidadosamente trabajada. De esta manera, logramos adaptar nuestra visión creativa al ADN de cada enseña sin perder nuestra esencia como estudio.

En un momento en el que el diseño es un potente factor de diferenciación, ¿qué elementos creéis que marcan realmente la diferencia en la experiencia del huésped?
No existe una regla fija; creo que lo más importante es mantener siempre un espíritu de ponerse en discusión constantemente y no seguir una fórmula preestablecida. Esto permite que, a lo largo del proceso creativo, surjan oportunidades para diseñar elementos diferenciadores que puedan sorprender y cautivar al cliente final.
Además, es fundamental entender bien cuál es el público objetivo del hotel o restaurante en cuestión. La hiperconectividad y las redes sociales han ampliado mucho el espectro de posibles huéspedes, quienes ahora están más informados que nunca sobre cómo es un hotel o qué experiencia ofrece un restaurante antes de visitarlo. Por eso, lograr sorprender y captar la atención se vuelve cada vez más desafiante, y ahí radica la verdadera diferencia en la experiencia del huésped.
¿Cómo equilibráis el deseo de crear espacios sorprendentes con la necesidad de que sean cálidos, vivibles y duraderos?
Un espacio sorprendente puede ser perfectamente cálido y acogedor, y lo realmente desafiante es que mantenga esa magia con el paso del tiempo, logrando transformarse en un clásico. Nos llena de satisfacción cuando nuestros proyectos perduran en el tiempo, como el restaurante TATEL MADRID, inaugurado en 2015 y que acaba de cumplir diez años, convirtiéndose en un referente y un clásico de Madrid.
Para conseguirlo, combinamos elementos innovadores y atrevidos en el diseño, como el uso de colores vibrantes, detalles únicos y una iluminación cuidadosamente seleccionada, que aportan carácter y originalidad. Sin embargo, también prestamos especial atención a la calidad de los materiales, la confortabilidad y la funcionalidad, de modo que los espacios no solo sean impactantes visualmente, sino también prácticos y agradables para quienes los disfrutan a lo largo del tiempo. Este equilibrio nos permite crear ambientes que sorprenden desde lo estético, sin perder la calidez y durabilidad necesarias para que se conviertan en auténticos clásicos.
¿Qué papel tiene la sostenibilidad en vuestros procesos creativos y en la elección de materiales para proyectos hoteleros?
La sostenibilidad ocupa un papel cada vez más destacado en nuestros procesos creativos y en la selección de materiales para proyectos hoteleros. Desde el inicio, priorizamos el uso de materiales responsables y, siempre que es posible, de origen local. Por ejemplo, en textiles, optamos cada vez más por poliéster reciclado, con empresas como Vescom que son referentes en este ámbito. En cuanto al mobiliario, que es un elemento clave en nuestros proyectos de interiorismo, tratamos de favorecer marcas europeas, evitando la importación desde países lejanos, con todo lo que ello implica en términos de huella de carbono y logística.
Creemos firmemente que hoy en día es totalmente posible desarrollar proyectos sostenibles sin sacrificar la estética ni la calidad del diseño. Además, consideramos que esta apuesta enriquece la experiencia del usuario final.
En el ámbito del lujo, cada vez se busca más la personalización. ¿Cómo puede el interiorismo contribuir a esa sensación de exclusividad y cuidado extremo al detalle?
En el ámbito del lujo, la verdadera exclusividad reside en la capacidad de escuchar al cliente y entender profundamente sus necesidades, deseos y particularidades. El interiorismo aporta ese valor diferencial al crear espacios hechos a medida, como un traje a medida que encaja a la perfección. Este enfoque personalizado no solo refleja la identidad del cliente, sino que también transmite una sensación de cuidado extremo en cada detalle, desde la selección de materiales hasta la iluminación y los pequeños acabados. Creemos que ese nivel de atención y adaptación es, en sí mismo, el auténtico lujo, porque transforma un espacio en una experiencia única, exclusiva y profundamente personal.

La tecnología es un elemento cada vez más presente en la experiencia hotelera. ¿Cómo la integráis sin que invada visualmente el espacio?
La tecnología, sin duda, es un elemento imprescindible en la experiencia hotelera actual, pero su integración debe ser sutil y respetuosa con el espacio. Nuestro objetivo es que la tecnología sea prácticamente invisible, que pase desapercibida y no altere la estética ni la atmósfera del entorno. Estamos a diario expuestos a la tecnología, y el espacio hotelero debe ser un refugio donde la innovación se integre de forma sencilla y el huésped disfrute de un espacio de descanso en todos los aspectos, incluso en el ámbito tecnológico
En definitiva, tecnología sí, pero sencilla y bien integrada, para que sea una ayuda que no reste protagonismo a la experiencia emocional del huésped.
¿Qué tendencias estáis observando en el diseño de hoteles de lujo, tanto en estética como en funcionalidad?
Actualmente, el concepto de «opulencia» ha quedado atrás, dando paso a lo que podemos llamar «lujo relajado». Incluso en los hoteles de lujo, el huésped valora cada vez más la tranquilidad, la sencillez estética y una espacialidad que invite al descanso y la conexión con el entorno. Esto se refleja en una tendencia hacia el uso de materiales naturales, tonos neutros como beige, tierra y empolvados, y una iluminación indirecta que crea ambientes cálidos y serenos. La espacialidad bien diseñada es clave para ofrecer espacios amplios, fluidos y funcionales, que promuevan el bienestar y la calma. La belleza reside en la autenticidad y la armonía del espacio, donde cada elemento contribuye a una experiencia de descanso auténtica y envolvente.
Y, por último, ¿cuál sería vuestro consejo para un hotelero que quiera renovar su hotel sin perder la esencia ni caer en lo previsible?
Como mencionaba anteriormente, lo fundamental es crear un proyecto a medida, como un traje hecho a medida que potencie la esencia del lugar. Es esencial comprender en profundidad tanto al cliente actual como al cliente futuro, identificando claramente sus diferencias y las expectativas de cada uno, tanto en aspectos estéticos como en servicios. No tiene sentido potenciar la estética sin tener en cuenta que los servicios deben mejorar en paralelo.
Una vez definido esto, la clave está en incorporar elementos de diseño que sorprendan y generen ese efecto diferenciador, ese “WOW!” que deje una huella imborrable y refleje la personalidad del hotel de forma auténtica y memorable.

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