INTERVIEW —Renato De Oliveira, GM Hotel Arts Barcelona
Hay historias en la hotelería de lujo que parecen escritas con la precisión de un guion cinematográfico. La de Renato de Oliveira es una de ellas. En 2004, un joven estudiante en prácticas llegaba al Hotel Arts Barcelona, sin imaginar que ese primer paso marcaría el inicio de una carrera internacional extraordinaria.
Dos décadas después, ese mismo profesional regresa como Director General del icónico resort, trayendo consigo un bagaje de experiencia que abarca cuatro continentes y algunas de las propiedades más prestigiosas del portfolio global de Ritz-Carlton y St. Regis.
Su regreso a Barcelona no es nostálgico, es estratégico. Llega en el momento más crucial de la historia reciente del Arts: The Reimagination Journey, una transformación integral que redefine lo que significa ser un icono del lujo mediterráneo en el siglo XXI.
Has liderado propiedades icónicas en Shanghai, Singapur, Santiago, Maldivas y Kuala Lumpur. ¿Qué aprendizajes clave de estos mercados tan diversos estás aplicando en Barcelona? ¿Cómo influye tu experiencia internacional en tu manera de liderar el Arts hoy?
He tenido el privilegio de trabajar en varios países y tres continentes; convivir con esas culturas ha sido, sin duda, lo más enriquecedor de mi trayectoria. Te obliga a escuchar con atención, adaptar el liderazgo y comprender matices para crear experiencias relevantes a huéspedes muy diversos. En Hotel Arts Barcelona eso se traduce en una premisa clara: ser un icono local con proyección global. Mi recorrido —en The Ritz‑Carlton y St. Regis por Asia, Europa y Sudamérica, además de Maldivas— me permite definir la estrategia de experiencia con sensibilidad intercultural, reforzando lo que nos hace únicos y, a la vez, personalizando la propuesta para públicos internacionales. Ese equilibrio entre identidad barcelonesa y mirada global guía esta nueva etapa.
El Hotel Arts está inmerso en The Reimagination Journey, un ambicioso proyecto de transformación. ¿Cuál es tu visión para este proceso? ¿Cómo se equilibra la reinvención con el respeto a un icono que lleva más de 30 años siendo referente en Barcelona?
Nuestra visión es evolucionar sin renunciar a nuestra esencia. Estamos reinventando el hotel hacia una estética más mediterránea, contemporánea y luminosa, siempre inspirada en Barcelona: su arquitectura, su luz y su dualidad entre mar y montaña. La primera fase —habitaciones y suites— ya condensa esa narrativa; a partir de ahí, la transformación avanzará de forma armónica por los espacios públicos.
Pero esta reinvención va más allá del diseño. Tenemos la fortuna de abordar este proceso en un momento de plena madurez del hotel. Más de 30 años de trayectoria nos han permitido consolidar una profunda experiencia operativa y, sobre todo, un conocimiento muy afinado de nuestros huéspedes: sabemos qué buscan, qué valoran y cómo podemos sorprenderles. Esa madurez nos da claridad. Nos permite no solo actualizar espacios, sino evolucionar el concepto desde la experiencia: diseñar un hotel más consciente, más conectado con su entorno y más alineado con aquello que queremos que cada estancia represente —la mejor experiencia posible para quien nos elige.

Las nuevas habitaciones y suites, diseñadas por Meyer Davis, son «una oda a Barcelona». Háblanos del concepto «lado mar – lado montaña» y cómo los contrastes de la ciudad se han traducido en experiencia de huésped. ¿Qué papel juega el diseño en la estrategia de posicionamiento del hotel?
El concepto “lado mar – lado montaña” nace de una realidad muy barcelonesa: esa dualidad constante entre energía urbana y calma mediterránea. Con Meyer Davis quisimos que esa tensión sutil se tradujera en algo tangible para el huésped.
Tonos que evocan nuestro alrededor, encontrando tonos azules y arena para evocar el “lado mar” y colores verdes y terrosos para reflejar el “lado montaña”. Líneas rectas que recuerdan la simetría característica de las calles de nuestra ciudad con formas más orgánicas, inspiradas en los edificios modernistas. Hemos trabajado también la espacialidad: distribuciones más abiertas, transiciones más fluidas y una sensación de continuidad que favorece el bienestar. Queremos que la habitación no sea únicamente un lugar donde dormir, sino un espacio donde desacelerar, reconectar o inspirarse.
El diseño no es decoración; es una forma de expresar quiénes somos y hacia dónde evolucionamos. Refuerza nuestra identidad como resort urbano, pero con una lectura más contemporánea y más arraigada a Barcelona. El objetivo es que la experiencia sea coherente: que lo que el huésped siente al entrar en la habitación esté alineado con lo que vive en la gastronomía, en el arte, en el servicio y en la relación con la ciudad.
Los cabeceros de Lorena Canals y las piezas de Rosa Cortiella aportan autenticidad local. ¿Cómo se integra la artesanía catalana en un proyecto de esta envergadura? ¿Qué importancia tiene para ti conectar el hotel con la comunidad creativa barcelonesa?
Para nosotros es esencial: el lujo se hace inolvidable cuando es auténtico y con sentido de lugar. Por eso incorporamos piezas hechas a mano —como los cabeceros tejidos por Lorena Canals y la cerámica de Rosa Cortiella— y seguimos explorando colaboraciones con artesanos locales para que el viaje del huésped esté salpicado de detalles que solo pueden encontrarse en Barcelona. Además de embellecer, estas alianzas fortalecen el ecosistema creativo, preservan oficios y añaden una capa cultural muy apreciada por nuestros huéspedes.
Eres descrito como «un verdadero embajador de la marca The Ritz-Carlton». ¿Cómo se traduce la filosofía Ritz-Carlton en el contexto mediterráneo y barcelonés? ¿Qué elementos de la cultura corporativa Ritz-Carlton son especialmente relevantes para el Arts?
La filosofía de The Ritz‑Carlton me conquistó desde el primer día: respeto, integridad y un servicio genuino que nace del corazón. Son valores universales, coherentes en cualquier destino; en Barcelona se expresan con calidez mediterránea, cercanía y orgullo local. Mi objetivo es empoderar a nuestras Damas y Caballeros para anticipar deseos —expresos y latentes— y crear momentos significativos para cada persona. Esa coherencia cultural, unida al carácter de la ciudad, es la base de la experiencia en Hotel Arts Barcelona.
Hotel Arts es una operación excepcionalmente compleja: resort urbano de 5 estrellas, dos estrellas Michelin, spa, piscinas, eventos… ¿Cómo se lidera un equipo en un entorno donde conviven tantas experiencias diferentes bajo un mismo paraguas de excelencia?
Ahí reside la magia de Hotel Arts Barcelona: somos un ecosistema donde conviven alta gastronomía como Enoteca Paco Pérez, coctelería de autor, spa, piscinas y un calendario de eventos de gran dinamismo. Liderar esta casa exige claridad de propósito, comunicación constante y un foco firme en el desarrollo del talento, para que los equipos ganen amplitud operativa y precisión. No todos los días son sencillos; pero cuando el engranaje encaja, el resultado son experiencias hermosas y consistentes que honran nuestro estándar y nuestra condición de icono en la ciudad.

¿Cómo ha evolucionado el perfil del huésped del Arts? ¿Qué busca el viajero de lujo contemporáneo que elige Barcelona y específicamente tu propiedad?
Observamos una evolución alineada con la tendencia global: un viajero que prioriza experiencias con significado, que conecten con la cultura local y dejen huella. En Hotel Arts Barcelona actuamos como anfitriones y conectores: acompañamos al huésped hacia la gastronomía, el arte y la energía creativa de Barcelona, desde espacios bañados por la luz del Mediterráneo y con un servicio genuino y personalizado. Esa combinación —sentido de lugar junto con cuidado auténtico— es lo más valorado.
Con un restaurante de dos estrellas Michelin, ¿cómo integras la alta gastronomía en la experiencia global del resort? ¿Qué papel juega la oferta culinaria en la identidad del Arts?
La gastronomía es un pilar de nuestra identidad. En Enoteca, Paco Pérez expresa con maestría la Costa Brava y el mejor producto local; alrededor articulamos una oferta que celebra las raíces catalanas y españolas con formatos complementarios —desde propuestas de temporada en Marina Coastal Food hasta conceptos más informales—, de modo que el huésped viva distintos momentos en un mismo destino. Cada espacio tiene voz propia, pero todos comparten una idea: cocina de origen, técnica depurada y hospitalidad sincera.
Mencionas el compromiso medioambiental del hotel, desde la selección de materiales hasta el agua osmotizada. ¿Cuál es tu visión sobre sostenibilidad en el lujo? ¿Cómo se implementa de manera auténtica sin caer en greenwashing?
La sostenibilidad no es un “proyecto”; es una manera de pensar y de operar. Además, la renovación nos ha permitido integrar eficiencias energéticas, seleccionar materiales más responsables y aplicar criterios de circularidad. Un ejemplo claro ha sido la donación de más de 2.800 piezas de mobiliario a 186 entidades sociales, una iniciativa que ha servido como referencia para la elaboración de un protocolo impulsado por la Agència de Residus de Catalunya.
La autenticidad de esta llega cuando las acciones preceden al relato: aprovisionamiento responsable, reducción de residuos y transparencia. El lujo del futuro no solo se mide por la excelencia, sino también por la responsabilidad con la que se ejerce.

Hablas de «promover la cultura barcelonesa y enriquecer a la comunidad». ¿Qué iniciativas concretas estáis desarrollando en este sentido? ¿Cómo se traduce esto en experiencias para los huéspedes?
Partimos de una convicción: Hotel Arts es un hotel de Barcelona para Barcelona. Por ello, nuestras activaciones incorporan producto, creatividad y talento local —de la artesanía a la gastronomía y la cultura—, de modo que el huésped aprenda y se lleve Barcelona en cada detalle. Esta vocación de sentido de lugar enlaza con la evolución del diseño del hotel y con nuestra narrativa artística, y se refuerza con una agenda de colaboraciones y acciones solidarias que nos conectan con la ciudad. Barcelona nos inspira y nosotros procuramos devolver valor a su tejido social y creativo.
Además, mantenemos desde hace años una relación estrecha con entidades como Càritas y Glamparetes, con las que colaboramos de forma continuada mediante donaciones en especie y económicas, cesión de espacios, voluntariado y acciones solidarias que movilizan a nuestro equipo y a nuestra comunidad de clientes. Esa complicidad social se traduce también en la experiencia del huésped —desde iniciativas de recaudación asociadas a eventos hasta contenidos curatoriales que dan visibilidad a proyectos locales— y refuerza una relación bidireccional: Barcelona nos inspira y nosotros procuramos devolver valor a su tejido social y creativo.
The Reimagination Journey continua. Sin revelar secretos, ¿qué podemos esperar en los próximos capítulos de esta transformación? ¿Hacia dónde evoluciona el Arts?
Tras completar la renovación de habitaciones, suites y espacios de reuniones, iniciamos una nueva etapa centrada en los espacios públicos y la propuesta gastronómica.
Imaginad un lobby que se prolonga hacia los jardines, un bar con un concepto de coctelería vibrante y nuevas capas de diseño que reforzarán la conexión del hotel con la ciudad. Mantendremos el ritmo y la precisión: revelar cada espacio en su momento, priorizando siempre la experiencia del huésped.
La evolución del hotel no es un cambio radical, sino un proceso natural que consolida lo que somos y lo proyecta hacia el futuro con mayor claridad.

Con tu perspectiva global y tu profundo conocimiento del Mediterráneo, ¿hacia dónde crees que evoluciona el lujo en esta región? ¿Qué tendencias definirán el sector en los próximos años?
El lujo en el Mediterráneo evoluciona hacia algo más esencial y más auténtico. No se trata de añadir capas, sino de depurar: preservar el carácter local, poner en valor el territorio y elevar lo cotidiano con sensibilidad y excelencia operativa.
Veremos un mayor protagonismo del producto de temporada, la artesanía, el diseño con identidad y un bienestar más natural, vinculado a la luz, al aire libre y al ritmo propio de la región. También una sostenibilidad integrada en la gestión, basada en decisiones concretas y medibles, no en discursos.
En el Hotel Arts Barcelona entendemos nuestro papel como el de un anfitrión mediterráneo contemporáneo: conectar al huésped con la ciudad —su gastronomía, su cultura y su energía— con sofisticación serena y una experiencia cada vez más personalizada.

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